Nuestra Mirada

Texto que escribí como juez del Concurso de Fotografía 2008 de la Fundación para el Nuevo Periodismo

El DOLOR QUE DUELE

Por Pablo Corral

Cuando un periodista cuenta una historia, deja de ser el centro del mundo. El yo descansa, la atención se desplaza hacia el otro, se enriquece en la complejidad del otro. El periodista no pierde su punto de vista -pretender que lo haga sería empobrecedor- pero da un paso hacia un costado y nos cuenta con sencillez lo que mira.

Mirar de buena fe es la base de todo trabajo periodístico. Quien mira con inocencia no manipula, no construye eventos, no los ordena a su imagen y semejanza, no está obsesionado con tener la razón. Quien mira de buena fe está auténticamente interesado en el otro, fascinado por el otro. Y cuando escribe o fotografía nos transmite esa fascinación. En esa aproximación al sujeto nos acompaña la ética y la empatía. Si falta la buena fe, ya no hablamos de periodismo. Y si el periodista no ha desmontado las barreras, si no se ha puesto en el lugar del otro -si no se ha expuesto- es muy poco lo que puede contar.

Tuve la oportunidad de ser jurado de la categoría de Fotografía del Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI junto con Cristina García Rodero y Stephen Ferry. Decidimos ver todos los trabajos presentados a concurso, incluso los que habían sido descartados en la primera ronda, y eso nos permitió comprender mejor las fortalezas y debilidades de la fotografía periodística en nuestra región. Hay mucho talento, no hay ninguna duda. Existen fotógrafos comprometidos con su comunidad que tienen una mirada inteligente y aguda. El mayor problema del fotoperiodismo en Latinoamérica es que hay pocas publicaciones que dan real importancia a la fotografía; son pocas las que están conscientes del poder que ésta tiene. La fotografía se usa para ilustrar textos, para complementar noticias, generalmente está relegada a hacer una descripción de lo visible.

Lo anterior significa que también hay pocos editores, y la única manera de que un fotógrafo periodístico o documental se desarrolle profesionalmente es trabajando con buenos editores. En el mundo de la fotografía de prensa el editor tiene un papel doloroso: le recuerda al fotógrafo que él no es el centro del mundo, que sus fotos deben contar la historia de otro, y que lo debe hacer con pasión, con empatía, con curiosidad, y claro, con ética. Y toda esa carga vital debe llegar a la página impresa o virtual… esa es la tarea más difícil y requiere del trabajo de un equipo.

Kent Kobersteen, mi antiguo editor en National Geographic, me dijo hace tiempo que aquella no es una revista para que los fotógrafos se luzcan, que no es una revista de fotografía. “La historia es lo que importa”, me repetía una y otra vez. El buen periodista da un paso hacia el costado y nos cuenta con sencillez lo que mira; parece obvio pero éste es el reto mayor. Los fotógrafos nos enamoramos de nuestras imágenes y pensamos que son mejores de lo que son. Necesitamos que otro nos cuestione, necesitamos mirar lo que ya se ha hecho, reconocer que ser auténtico es mucho más urgente que ser original. ¡De hecho, ser auténtico, es la única manera de ser original!

En los trabajos que vimos había mucha redundancia, casi ninguna disciplina en el proceso de edición; fotos estupendas que perdían fuerza entre imágenes mediocres. Algunos fotógrafos insisten en lugares comunes ¡Cuántas fotos de un niño mocoso mirando a la cámara!, ¿una foto de un cadáver en franca descomposición es necesaria en toda historia sobre violencia? Las imágenes que han sido captadas una y otra vez pierden su capacidad de evocar, de transformar al que las mira. La fotografía, de la misma manera que el texto, necesita de poesía, de sensibilidad. Una imagen grotesca u obvia rara vez conmueve. En cambio, cuando una imagen es íntima, cuando nos permite ponernos en el lugar del otro, y sentir su gozo o su sufrimiento, nos acerca a la familia humana, despierta en nosotros la solidaridad. Una buena imagen nos transporta, nos ofrece la sensación de estar allí.

Para la selección final escogimos, con plena conciencia, dos trabajos inusuales, mucho más subjetivos y poéticos que lo que suele publicar la prensa. Me refiero al ensayo de Patricia Aridjis sobre una cárcel de mujeres, y al de Alfredo Srur sobre un ex pandillero. La fotografía en este caso evoca sensaciones, nos llena de tristeza, de soledad. En Latinoamérica, en general, nos hace falta atrevernos a contar historias más subjetivas, y para ello es necesario usar toda clase de herramientas técnicas y conceptuales. Estas historias son periodísticas porque el tema importa más que el fotógrafo.

Escogimos además dos estupendos trabajos de fotoperiodismo tradicional: el ensayo de Walter Astrada sobre la violencia en contra de la mujer en Guatemala, un trabajo profundo, maduro, de largo aliento, urgente, resuelto con maestría y sensibilidad; y la cobertura noticiosa que de un motín en San Salvador hizo José Álvaro López. Captó, entre otras, la imagen de un supuesto estudiante que dispara con un fusil contra un grupo de policías causándole la muerte a dos de ellos. A pesar del desconcierto del momento, sus fotos retratan de una manera descarnada la violencia y su publicación contribuye más tarde a la captura del asesino.

El trabajo ganador fue el de María Eugenia Cerruti, quien, después de una investigación periodística de tres años, denuncia las consecuencias de una subestación de energía eléctrica de alta tensión en el barrio de Ezpeleta de Buenos Aires. Desde que la empresa fue privatizada y aumentaron el voltaje a 132.000 voltios, los vecinos han contado 115 muertos y 116 enfermos de cáncer en una comunidad de 1.900 personas. El retrato es una herramienta poderosa pero poco usada en el fotoperiodismo, requiere complicidad entre el sujeto y el fotógrafo. María Eugenia observa desde un costado y permite que los habitantes de Ezpeleta nos cuenten su historia. Sus fotografías son simples, casi ingenuas, desprovistas de todo artificio. Y eso es precisamente lo que les da la capacidad de movilizarnos.

Todo fotógrafo se enfrenta a un reto: acercarse, acercarse, acercarse. Acercarse hasta que le duela, acercarse hasta que la historia le traspase, le remueva. Sin verdadera empatía no hay acercamiento posible. Y cuando el dolor del otro duele, sólo entonces, regresa la inocencia.

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Respuestas a esta discusión

Estimado Pablo,

Coincido en general con tus apreciaciones sobre la edición y la resolución de notas de largo aliento . Sin embargo premios como el de la Fundación del Nuevo Periodismo, contradicen lo que enuncian con la realidad que premian. El nuevo Periodismo tiene como filtro los diarios o revistas que por estos días en nuestro continente poco tienen de "Nuevos". Hay cientos de historias fotográficas que no pueden ser presentadas en ese concurso cada año porque no han sido publicadas. Los fotógrafos por lo general no deciden que notas cubrir, en muchisimas redacciones. Y tambien es comun que las agencias o los diarios envien material a concursos sin que los fotógrafos esten enterados. En algunos casos , sucede que el fotógrafo decide seguir con la nota, ampliando lo que se publicó, con lo cual esta se enriquece. Creo que el nuevo periodismo, en este caso la fotografía, es mucho mas interesante fuera del ambito de los tradicionales Diarios y Revistas, en latinoamérica.
Pablo
Sería muy interesante que subieran el trabajo de Patricia(conozco a ella y a su trabajo) el trabajo de María Cerruti el de Jose Alvaro Lopez,el de Alfredo Srur a N.M ,para saber de que se tratan visualmente hablando. Ya conocdemos el de Walter Astrada. Hay de historias a historias y de fotos a fotos.No siempre una foto debe de contar una historia.Sin embargo si creo que como los editores NO VIVEN la experiencia de la foto-historia, tienen mas facil su trabajo, es decir los editores no se comprometen con la foto, ni con el fotografo, se comprometen con el espectador-lector.
Vidal, el fotógrafo es sólo un medio entre la historia y el futuro espectador de esa historia. Si bien es cierto que nuestro trabajo nunca está exento de lo que somos y de lo que pensamos, siempre estamos contando a un tercero una historia que es de otro y a la que accedimos en forma transversal. Sin esas dos puntas nuestro trabajo no tiene mucho sentido. Lo que hace un buen editor no es matar tu interpretación de esa historia sino potenciarla quitándole aquellas imágenes menores que abaratan tu relato y que agregaste porque para vos, que estuviste en el lugar, tienen un valor narrativo pero como fotos son poco trascendentes. O a veces te hará notar que falta tal o cúal imagen para completar el relato, por aquello del árbol y el bosque.Y por lo tanto el editor debe cumplir un triple compromiso, el primero es con la historia en si misma, el segundo es con la interpretación del fotógrafo y el tercero es con el futuro espectador.
un abrazo montevideano
Esa es la realidad...La que nos cuenta Pablo...seria interesantisimo poder ver estos trabajos de los compañeros y creo que opiniones como estas nos ayudan tremendamente a seguir luchando por realizar un mejor trabajo y lograr la inocencia que logro Eugenia Cerruti y de la cual habla el autor de este pequeño articulo. Tambien coincido que hay mil historias que nunca publicaran los diarios ni las revistas,donde quedan estas? Seria bueno pensar en el Tema.
Si Pablo, es verdad: hay pocas revistas en América Latina que publican buenos fotoreportajes. Incluso diría que en los últimos diez años hay varias revistas y suplementos dominicales de diarios del MUNDO que bajaron los brazos y dejaron de salir, o peor aún, cambiaron su línea editorial por lo que, según ellos, se vende: farándula y deportes. Como editor de una de las agencias grandes de noticias, veo pasar por día un promedio de 1.800 fotos (con picos de 5.000 fotos!). Hay de todo: pura noticia, deportes, ilustración, farándula, etc. Pero siempre hay uno o dos muy buenos fotoreportajes cada día.
Teniendo acceso a controlar lo que los medios bajan más, en América Latina por ejemplo, es sorprendente de observar que la farándula se lleva la palma, seguido de deportes, incluso frente a muy buenos trabajos de índole social.
Cuando en esos controles hay bajadas importantes de un buen fotoreportaje social, en general son bajados por los mismos clientes, aquellos pocos que dedican espacios a mostrar nuestras realidades.
Yo no le echaría la culpa a los editores locales, pero a los dueños de los diarios-revistas: ellos se rigen cada vez más por una lógica mercantil, y por supuesto, una lógica ideológica.
Como tu bien dices, fotógrafos latinoamericanos los hay muy buenos, de esos que se "enfrenta(n) a un reto: acercarse, acercarse, acercarse. Acercarse hasta que le duela, acercarse hasta que la historia nos le traspase, nos le remueva."
Este instrumento, de NM, es fundamental para romper esa barrera de diarios-revistas comerciales, ya que permite exponer (y exponerse!...) tratando de llegar a públicos más amplios.
Creo que el desafío actual de NM, es justamente ese, no quedarnos en el gueto de foto periodistas, y buscar llegar a públicos más amplios. No sé bien como, pero creo que por ahí puede haber una brecha interesante: dar accesibilidad a los buenos trabajos que se suben a NM, a un público abierto (con los controles de copyright, etc, que ameriten).
Gracias Pablo por compartir tu ponencia,
abrazo
Hola Vidal Berrones,

Los trabajos que hace mencion Pablo, los puedes ver en la pagina de la Fundacion de Garcia MArquez.

Aqui adjunto el link:

http://www.fnpi.org/premio/2007/ganadores/

abrazo

wal
Gracias colega Walter EXCELENTE TU TRABAJO
saludos desde Guanajuato Mexico.
VIDAL
Hola,

Siguiendo un poco con las apreciaciones sobre el Premio de la fundacion.
Quisiera, antes de sguir escribiendo me parece un premio estupendo y necesario. Al que hay que seguir apoyando enviando todas las historias que podamos.

Pero, personalmente pienso igual que Hugo Villalobos en que, no deberia ser si es publicado o no una condicion para participar en el premio.

Porque muchos buenos trabajos quedan fuera.

Segundo el poder que tenemos los fotografos sobre las fotos que se publican o no, es minimo, en mi caso una de las "dos unicas" revistas en todo el espectro latino que publico mi trabajo, publico 13 fotos, de las cuales no tuve ningun poder de edicion.

La editora edito y ella eligio el orden.

En un principio, habia enviado solo 8 fotos, pero me pidio como condicion para publicar la historia, que le enviara mas fotos para poder elegir ella.

Luego, las bases del premio dicen que hay que enviar lo que ha sido publicado, y si queremos que agraguemos 4 fotos mas.

En mi caso eso resulto imposible, ya que 12 es el limite de las foto que se pueden enviar al concurso.

Creo que algo que haria la diferencia, es que se pudiesen mandar reportajes que hayan o no hayan sido publicados, tipo en la World Press Photo y en el caso que sean publicados que el fotografo pudiese hacer su propia edicion.

Es solo una idea, pero hace 2 anos, la fundacion envio un mensaje a los participantes preguntando nuestras impresiones sobre la convocatoria.

Y pablo, gracias por el texto y por todo lo que estas haciendo por la fotografia latina y los fotografos latinos

wal
Regreso sobre este tema porque me parece importante insistir sobre algunos enunciados. No hay "nuevo periodismo" , cuando para premiarlo se necesitan las estructuras del periodismo que hoy tenemos con nosotros. Los que trabajamos hace mucho en esto , bien lo sabemos. Los Diarios y Revistas en su gran mayoria no estan interesados en hacer nuevo periodismo, estan interesados en hacer negocios con el periodismo , que es ya otro tema. Ahora si la fundacion de Garcia Marquez, pretende premiar a los fotografos o redactores que estan haciendo el "nuevo periodismo" en latinoamerica no lograra del todo su cometido premiando en definitiva lo que el filtro del periodismo que tenemos, deja pasar. En lo que se refiere a fotografia, algunas de las historias que se han premiado, han sido revalorizadas por los medios que las publicaron , luego de obtener el premio, vino entonces el prestigio de Garcia Marquez a ubicar a algunos medios en un lugar en el que antes no estaban.
Por un error, incluí una versión anterior de este texto. Acabo de subir el que fue publicado en la revista de la Fundación para el Nuevo Periodismo.
Estamos pensando hacer un concurso de fotografía de Nuestra Mirada en los años en que no se convoque al concurso de la Fundación, y precisamente nuestra idea es que puedan concursar ensayos que no han sido publicados.
He escrito varias veces lo mismo que se plantea acá por eso no insisto pero si acompaño el sentimiento acerca de que debería permitirse la participación de ensayos no publicados. Y reitero también mi posición expresada anteriormente en otra discusión que fue olvidada sobre publicaciones latinoamericanas, deberían premiarse también a los medios que "invierten" en recursos para desarrollar un tema. El premio podría ser becas para el plantel de ese medio y de ese modo se alentaría más un enriquecimiento de los contenidos y sobre todo del tiempo que se usa para hacer algo de calidad. Ultimamente asisto a una carrera de locos por la inmediata necesidad de desinformar, de generar ruido. Pareciera que la carga de contenidos constante a cualquier precio es la consigna de algunos medios siendo que históricamente, los medios gráficos, siempre proporcionaron profundidad, análisis y estilo. Con la escusa del futuro, los multimedia y la crisis económica algunos editores, jefes, accionistas (no sé quién es el qué dirige) arengan una estampida que amenaza con borrar todo lo lindo que esta profesión es.

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