Ronaldo,
me limité en el Blog a simplemente felicitar a Walter por su enésimo premio (creo que ya van 3 del World Press), y a Guillermo por su ingreso al "club".
Tu propuesta de debatIr sobre el WPP y sobre la foto ganadora, es super interesante.
Aquí van los datos de FOTO PREMIADA:
Un italiano gana el World Press Photo por una imagen sobre las protestas en Teherán.
Claro obligatoria felicitacion a los ganadores, a Walter, por supuesto y a Guillermo que le ha tocado una cobertura muy dura, pero que ha sabido manejarla muy limpiamente..Con respecto a la foto ganadora podriamos discutir del tema, definitivamente politico, del cual hubo muchas fotos, algunas muy buenas.
Lo que supongo que reconoce el jurado en esta foto y en la historia en general del fotografo Pietro Masturzo, es lo original, mientras todos estaban haciendo el conflicto diario en las calles, el se dedico a documentar lo que sucedia en los techos de la ciudad sitiada por la seguridad de gobierno Irani.
Dejo la puerta abierta a la discusion....
El lo personal creo que es una foto muy bella. Pero para entender su importancia es importante conocer el contexto...
les paso el texto de un fotógrafo del El País que habla de la foto y me parece muy bueno...
Un joven fotógrafo napolitano de apenas treinta años, Pietro Masturzo, ha ganado este año el prestigioso y no pocas veces controvertido premio World Press Photo. La fotografía, captada en ese momento maravilloso en que el día ya da paso a la noche -"entre perro y lobo" lo llaman los franceses-, muestra a unas mujeres en una azotea durante las pasadas protestas en Teherán. No se trata de un plano corto, sino que muestra a las mujeres inmersas en el paisaje urbano. La imagen además no es algo casual, sino que forma parte de una serie sobre el mismo tema, Azoteas de Teherán, toda ella magnífica. Imagino que esta imagen levantará ampollas entre el ejército de fotógrafos que, taxidermistas del dolor, entienden que el camino para mostrar el sufrimiento humano es la "dramatización" de la propia imagen, cargándola de unas formas aparentemente atrevidas y de un contenido lo suficientemente obvio como para mover el sentimentalismo más simple del espectador -aquí preferiría decir del lector de la imagen-. Pero otros creemos que hay más caminos, y que tal vez hace falta menos denuncia y más reflexión. En definitiva, más verdadera fotografía y menos propaganda. Para quienes digan, que los habrá, que la imagen ganadora es un bello ejercicio estético, pero poco "fuerte", de escaso contenido, etc., yo me permito sugerirles que nada más lejos de la verdad. Permítanme un solo ejemplo. Cualquiera que conozca o haya trabajado mínimamente en países musulmanes, pendiente de su vida cotidiana -tan rica- y no sólo de sus guerras, sabe bien de la importancia de las azoteas al anochecer en la vida de las familias, y especialmente de las mujeres, y del espacio de comunicación y de libertad que allí se crea -los lectores de Fátima Mernisi ya saben de qué hablo-. Es por eso, no por casualidad, por lo que allí se produjeron las protestas documentadas por Masturzo. El fotógrafo ha sabido mostrarlo con gran respeto no sólo hacia las personas, sino también hacia un entorno arquitectónico tan característico, que tanta información añadida aporta sobre esas urbes del Islam (en Oriente, norte de África...) en constante y desquiciado crecimiento, inevitables crisoles de conflicto. Y también con una notable calidad fotográfica, trabajando con unas luces y un sentido de la distancia que, por menos obvios, nos animan más a seguir mirando la imagen un rato, a reflexionar, que a decir de un vistazo: "¡qué barbaridad!"... y pasar la página. Lo sutil puede y debe ser un valor en un mundo de obviedades. El maestro Raymond Depardon, reportero fundador de la agencia Gamma -hoy en Magnum-, ha realizado una de las afirmaciones más simples y a la vez demoledoras sobre el fotoperiodismo (y la propia vida, claro). "Siempre hay un mercado para la crónica de los palacios y para el drama de los suburbios, pero no lo hay para la crónica de los suburbios". Cómo no celebrar pues, como fotógrafo y como lector, esta crónica visual realizada -ignorado por el mercado, desde luego- por Pietro Masturzo con comprensión del tema, respeto por él y calidad fotográfica, las tres patas del verdadero trabajo documental. Y cómo no felicitar no sólo al autor, sino también al jurado que ha decidido premiarlo. Christian Caujolle, fundador de la Agence Vu, que me acoge desde hace no pocos años, y muy vinculado al WPPh, me contaba que cuando tienen que hacer algún libro antológico del premio, se encuentran con que muchas de las fotografías ganadoras, pasados los años y olvidada la noticia que las provocó, se sujetan con dificultad, precisamente por su poca calidad fotográfica. Esto no ocurrirá con la imagen ganadora de este año, aunque no haya encontrado acomodo en la prensa de cada día...
Gracias Guillermo por subir esta nota de J.M.Navia de El País.
Personalmente me da una información sobre esta imagen que es muy interesante, a tener en cuenta.
Cuando ví la foto ganadora de este año, mi primera reacción fue de"...bueno, al fin no ganó una foto cruda, dura. Este año el jurado se la jugó por algo diferente."
Sin duda, muy buena foto y cohincido con Daniel Caselli ,esta nueva info me aclara un poco mas para su entendimiento y nos invita a una mayor reflexión que una foto que en primer instancia "te mueve las entrañas" por ser explícita.
Felicidades a Guillermo, mis respetos a su limpieza gráfica y el valor de andar metiéndose en ese tema tan complicado que día a día se acentúa acá en el norte de México.
Saludos a todos.
Pasa que en eventos como el World Press Photo el publico espera ver sangre, cosas insólitas y llamativas, como la lapidación en Somalía por Farah Abdi Warsameh, de la agencia AP. No estoy cuestionando la validez de trabajos en donde se muestre violencia e imágenes impactantes, pero creo que es importante para un fotógrafo poder contar historias en situaciones en que aparentemente no pasa nada. Ese es el gran mérito de la fotografía ganadora y de la serie también ganadora de la cual es parte.
Por otra parte encuentro notable el trabajo de Marco Vernashi sobre Guinea Bissau y el de Walter Astrada quien gana una vez mas un premio para el Worl Press Photo.
Retomando al WPP... cualquier obra que rasgue nuestros sentidos humanos, sera una gran obra, sea blanca, sea negra, sea alta, sea baja, lo que importa es la intencion del mensaje, el mensaje se podra decir de mil formas, aaaaaa pero hay que saber hacer ese mensaje, una vez logrado nadie lo podra quitar, toda imagen carga lo que es el interaccionismo simbolico, como lo practicaba Serguei Einsentein,,,
No hace falta la sangre para mostrar el dolor, ese cambio esta en sus manos suerte compañeros...