A las víctimas inocentes de los asesinatos selectivos que Israel lleva a cabo contra líderes de grupos extremistas islámicos se las denomina “daños colaterales”.
La familia Aman tenía motivos para estar contenta, hacía tan sólo un rato habían comprado un auto, un Mitsubishi blanco. Hamdi junto a su tío, su madre, su señora, su primo y sus tres hijos decidieron entonces visitar a la hermana. Apretándose en el asiento de atrás la familia paseaba por las calles de Gaza.
Mariya la hija de Hamdi bailaba en un pequeño espacio sobre las piernas de su madre.
Un jeep negro los estaba pasando por el costado cuando sintieron una “ola enorme” y segundos después una explosión.
En ese jeep se encontraba Dahdouh, un líder de la Jihad Islámica.
Hamdi perdió a su esposa Naima, a su madre Hanan y a su hijo Muhaned . La pequeña Mariya y el tío Nahed quedaron gravemente heridos, Nahed murió más tarde y Maryia quedó paralítica de la cabeza para abajo.
Mas tarde Maryia fue trasladada al Hospital de rehabilitación Alyn en Jerusalén, el Ministerio de Defensa Israelí cubre los gastos médicos de Maryia y financio a su padre y as pequeño hermano para que ambos se uniera a ella en el Hospital.
Amin lucha estos días contra una posible orden de la Corte Suprema Israelí por la cual Maryia, su padre y su hermano serian trasladados al Hospital Abu Raya en la ciudad de Ramallah, en Cisjordania, que carece del conocimiento y equipos para mantener a Maryia viva.
En Julio la Corte Suprema pospuso la orden por otros seis meses.
Hace un tiempo al ser preguntado Dan Jalutz, (ex jefe de la Fuerza Aérea Israelí y mas tarde jefe del Ejército) sobre qué siente un piloto cuando dispara una bomba para llevar a cabo un asesinato selectivo sobre un área poblada causando víctimas inocentes, contestó: “Un pequeño golpe en el medio del avión”.
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