Nuestra Mirada

Transdormitorio

TRANSDORMITORIO

Santiago, 6:30 am o 19:40 pm en cualquier lugar de salida o de llegada concurrida de la capital. Los pasajeros, que pueden ser obreros, empleados de tiendas comerciales, señoras con guaguas, ejecutivos sin auto por la restricción vehicular, estudiantes, etc. se acomodan como sea dentro de las micros del Transantiago. Los que tienen suerte y logran encontrar un asiento desocupado se dan la libertad de recuperar algo que la ciudad les ha quitado, sobre todo el sueño. Por otra parte, aquellos que van de pié tratan de hacer lo mejor posible, mirando siempre por el rabillo del ojo, por si alguien se baja y desocupa un lugar.

Al parecer la gente ha incorporado esto como algo natural, como si el trayecto entre la subida a la micro y el paradero de destino fuese un espacio de tiempo muerto, en suspensión; muy diferente a lo que nos presentan las películas de ciencia ficción, donde todo en el viaje a través del tiempo es confortable, luminoso y suave.

En este periplo “interestelar” solo algunos pueden disfrutar de una comodidad relativa. Algo difícil de creer en viajes que suelen durar 2 horas; más aún, si estamos hablando de personas que deben levantarse a las 5 de la mañana para estar una hora esperando la micro y así poder llegar a sus trabajos o viceversa, poder llegar a sus casas, con sus familias.

Esto probablemente no sea un problema exclusivo de Santiago, es posible que se de algo similar a menor escala en el Gran Concepción o Valparaíso. No obstante, en el resto de las ciudades del país aquél que va durmiendo en la micro es porque no tuvo un buen sueño o derechamente, la juerga de la noche anterior le pasó la cuenta. Pero dormir en la micro no incrimina directamente al Transantiago porque en las micros amarillas también se veía gente haciendo actividades domésticas que por tiempo no podían hacer en sus hogares. Donde si hay ruido es en las promesas no cumplidas del sistema y en las deudas de una ciudad que a crecido como Frankenstein sin preocuparse de sus habitantes. En defintiva, en el respeto a la gente y a su calidad de vida.

Pero volviendo a las micros y sus pasajeros, entre todas las actividades hogareñas que se pueden realizar dentro de ellas, es el dormir la que tal vez tenga una carga más significativa. El sueño satisface la necesidad de recuperacion de energias para seguir en actividad. Pero además hay razones menos obvias que apuntan a una especie de instinto humano de quitarse el robot y salvar al humano; dormir porque la gente se levanta muy temprano y llega muy tarde de vuelta, dormir porque el viaje dura mucho rato, dormir para rendir en el trabajo, dormir porque simplemente los ojos no aguanta, dormir para poder jugar con los hijos o dormir por la simple y sensilla razón de no querer llegar a dormir...

Las micros, al final, se transformaron en una prolongación del hogar, en un dormitorio con ruedas, en un Transdormitorio.

  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto
  • Foto

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Nuestra Mirada para añadir comentarios!

Participar en Nuestra Mirada

© 2017   Creado por Pablo Corral Vega.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio