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Un baño de Iones en la cascada del Pita

Un breve viaje a una de las tantas cascadas de rodean a la ciudad de Quito en Ecuador, esta particularmente es bellisima y es toda una aventura llegar a ella, cuando llegamos se siente un sensación de euforia

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Comentario por Romulo Moya Peralta el marzo 13, 2009 a las 8:20am
La gran cascada del Pita
Un baño de iones

Por: María Eugenia Guzmán Fotos: Rómulo Moya Peralta

Algo particularmente bueno de vivir en las ciudades de Ecuador es que descubrimos paraísos naturales contenidos en ellas o sino los encontramos fácilmente en sus alrededores. Por lo general a pocos minutos podemos encontrar lugares donde nutrirnos física y sensorialmente, logrando paz y armonía interior, eso tan anhelado.

Este es el caso de las cascadas que están en el límite entre Quito y Rumiñahui, exactamente por donde atraviesa el río Pita, trayendo las aguas de deshielo del volcán Cotopaxi. Están muy cerca de Sangolquí y se puede llegar en automóvil o en bus desde Quito en pocos minutos. Para ello, hay que tomar un bus en el sector del Trébol, bajar por la autopista General Rumiñahui hasta llegar al redondel del Colibrí (escultura del artista Endara Crown en Sangolquí), allí hay que tomar un nuevo bus (Cooperativa Loreto) o en automovil tomar la vía a Pintag, hasta encontrar el barrio de Cashapamba, y desde allí las señales lo guiarán a la cascada, pasando por el barrio El Loreto, hasta llegar a la Hostería Molinuco.

El Camino es bueno pero angosto y tiene zanjas a los costados, las que también constituyen una aventura, como les contaré a continuación. Cuando estábamos por llegar al complejo ecológico turístico, nos encontramos con un bus que venía en sentido contrario, mi lógica femenina entendió rápidamente que no había espacio para los dos, sin embargo intentamos ponernos lo más cerca posible a la zanja, una vez que paso el bus, cuando quisimos seguir, el borde de tierra se desmoronó y caímos en la zanja, de la que sólo pudimos salir gracias a la solidaridad y total entrega de una familia que pasaba en su camioneta, viajando hacia nuestro mismo destino y con quienes luego compartiríamos la aventura de llegar hasta la cascada.

En el lugar nos recibió una excelente guía, Alexandra, quien nos llevó en una emocionante caminata de una hora por un estrecho sendero, abundante en vegetación donde sobresalía de tanto en tanto la llamada orquídea del amor y en el que, por segmentos, teníamos que pasar por pequeñas y medianas cascadas (Las Niñas y la del Arco Iris), riachuelos, acequias y hasta caminar por el río. Esta caminata de por sí ya es toda una fascinante aventura, pero el llegar a la gran cascada, verla y tocarla, no tiene palabras. Se trata de un salto de agua de 50 metros, donde el líquido cae con una fuerza impresionante a una playa de arena y piedras, donde se rompe en diminutas gotas que se eleven, rociándolo todo.

Aquí entenderemos que no todo lo que llamamos negativo es malo. Estar allí es un regalo para la salud, por eso la sensación de bienestar que se experimenta tiene explicación y ella está en los iones negativos. La cascada es una importante fuente de este tipo de ionización, ya que es agua en movimiento que al chocar con las piedras de la base produce iones negativos, por la fricción y la energía del impacto de las moléculas. Imagínense que el simple chorro de la ducha es una fuente de iones negativos, esta gran cascada es pura energía, derroche de vida natural. Este efecto lo descubrió por primera vez Philipp von Lenard, físico austro-húngaro, premio Nóbel en 1905.

Pero, ¿qué son los iones? Cuando un átomo o una molécula pierden uno o varios electrones, aparece una carga positiva, ion positivo o catión. A la inversa, si el átomo o molécula incorpora en sus órbitas uno o más electrones, al predominar la carga de éstos sobre la carga del núcleo, aparece una carga total negativa; es decir, un ion negativo, o anión ¿Que provocan los iones en los seres vivos? Son muchos sus efectos pero dependen si los iones son negativos o positivos, unos pueden ser beneficiosos y otros nocivos para la salud y la vida. La proporción de iones que podríamos considerar normal es de cuatro iones negativos por cada cinco positivos. De esta manera parece que nuestro organismo se siente bien y las funciones vitales qu

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