Nuestra Mirada


El sociólogo John Berger encuentra que en los estudios de foto-evocación, las fotografías en blanco y negro tienen mucha mayor fuerza para estimular la memoria que aquellas en color.

Fotógrafos, constructores de memoria y tejido social

Texto y foto: Manuel Ortiz / Nuestra Mirada

La fotografía es un poderoso motor de la memoria, ya sea colectiva o individual. Por ende, el trabajo de fotoperiodistas y fotógrafos documentales, resulta hoy en día de vital importancia para el funcionamiento de la sociedad y las relaciones personales.

      Desde los años 60 la sociología visual encontró la existencia de dos sistemas autónomos de procesamiento de la información: el visual y el verbal, y se estableció que mensajes visuales no se traducen en códigos verbales.

      Las imágenes, por lo tanto, no sólo ilustran (esta es su función más simple); sobre todo, explican, narran, evocan. Ojalá que esto lo comprendieran algunos editores de revistas, periódicos y sitios web que únicamente le dan importancia al trabajo escrito y a la fotografía le otorgan el pobre lugar de pegoste para ilustrar.

      Román Gubern, en el libro Metamorfosis de la lectura, define al ser humano como una animal visual pues, asegura, entre el 65 y el 90% de la información que recibimos en la vida diaria procede del canal visual.

      Por su parte, el sociólogo Douglas Harper, profesor del Departamento de Sociología de la Duquesne University, en Estados Unidos, indica que la parte del cerebro que procesa la información visual, se encuentra más evolucionada que la que procesa la información verbal, por consiguiente, las imágenes suelen permanecer mucho mayor tiempo en la memoria de los humanos, y son capaces de evocar elementos más profundos en la conciencia que las palabras.

      Es por ello que tanto Harper como otros sociólogos, sobre todo en Estados Unidos, Europa y partes de Asia (en América Latina estamos atrasados), utilizan fotografías para estimular la memoria mientras realizan entrevistas con los sujetos que investigan; a esta técnica se le conoce como foto-evocación.

      Por cierto, como un dato curioso, John Berger encuentra que en los estudios de foto-evocación, las fotografías en blanco y negro tienen mucha mayor fuerza para estimular la memoria que aquellas en color.  Las fotografías en blanco y negro son más evocativas porque tienen menos información, distraen menos y por ende van directo al mensaje.

      Pero en color o blanco y negro, las fotografías nos ayudan hoy más que nunca a reconstruir y mantener el tejido social; éstas son componentes de identidad y memoria, que nos cuentan lo que fuimos, somos y queremos ser como individuos, familias, pueblos y países. En estos términos, los fotógrafos somos constructores de memoria y tejido social.

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